RECOMENDACIONES PARA MANTENER LA AUTONOMÍA EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

Recomendaciones para mantener la autonomía de las personas en situación de dependencia.

La persona debe ser estimulada para realizar las AVD de la forma más independiente posible. Por ello, alentar a la persona en situación de dependencia a realizar la actividad por sí mismo, debe ser prioritario.

Es fundamental apoyar el nivel de ocupación de la persona teniendo en cuenta los problemas que aparecen en cada enfermedad y en cada fase de esta.

Mantener el funcionamiento ocupacional es la mejor arma contra la inactividad, sedentarismo, sentimientos de inutilidad, alteración de conductas, desesperanza… Continuar realizando actividades en la medida que sea posible, contribuye a la orientación, establecimiento de rutinas, disminución de conductas disruptivas, fomentar el sentimiento de utilidad y conservar la identidad personal.

Con todo ello contribuiremos a mantener la independencia y en definitiva aumentar la calidad de vida, tanto de la persona en situación de dependencia como de sus cuidadores.

Veremos una serie de estrategias que nos pueden ayudar a mantener la autonomía, siempre dependiendo de las diferentes afectaciones a nivel cognitivo, psicopatológico y/o motor que podamos encontrar:

  • Simplificar y secuenciar las tareas: Facilitan la realización de la actividad y proporcionan mayor confort y comodidad al afectado y a los cuidadores. Permiten conservar la energía y establecen prioridades en el día a día, con períodos de descanso y evitando tareas repetitivas.
  • Mantenimiento de un posicionamiento adecuado: Mejora la funcionalidad de los brazos y compensa la falta de fuerza de movimientos en contra de la gravedad.
  • Dispositivos de apoyo: Conjunto de recursos de ayuda que facilitan la realización de la actividad, disminuyendo la carga y los requerimientos físicos para realizarla.
  • Modificación del entorno: adaptando los diferentes espacios en función de las necesidades y el grado de deterioro.
  • Colaboración de la persona: Si la persona en situación de dependencia no es capaz de realizar la tarea de forma autónoma, siempre que sea posible, debemos facilitar el acceso a las tareas que sí es capaz de hacer, aunque tarde más tiempo del habitual. Para ello, podemos ofrecerle apoyo verbal o pequeñas instrucciones.

Ocio y tiempo libre

Tanto las personas con discapacidad como sus cuidadores deben conocer que existen recursos que pueden seguir dando continuidad a su recuperación y que fomenten el ocio y las actividades de esparcimiento.

Es importante entender y aprender a disfrutar del tiempo libre como medio para sentirse mejor, prevenir enfermedades, aumentar la creatividad y proporcionar una mejor calidad de vida.

Para ello debemos aprender a organizar el tiempo libre de forma adecuada para que resulte provechoso.

Conlleva mayor beneficio si las actividades de ocio se comparten con otras personas, ya sean familiares, amigos, compañeros, etc…

Algunas de las actividades que se pueden tener en cuenta:

  • Realización de ejercicio físico o deporte, adaptado y en consonancia a las características de cada persona. Aporta una mejora de la salud y de la calidad de vida. Ayuda a retrasar la aparición de enfermedades y evitar el sobrepeso.
  • Realización de alguna actividad mental, lectura de libros, crucigramas, sopas de letras…
  • Acudir a talleres que organicen en la comunidad: taller de pintura, de teatro, de manualidades, música, fotografía…
  • Conocer otros lugares a través de excursiones y vacaciones

Recomendaciones generales para los cuidadores

  • Mantener un horario y rutina constantes que permita automatizar las tareas.
  • Realizar una secuencia de pasos simples y constantes para la realización de AVD.
  • Mantener la regularidad del ciclo sueño-vigilia.
  • Establecer un entorno seguro, estable, sencillo, facilitador, orientador y adaptado.
  • No sobreproteger en exceso, estimular al máximo su autonomía.
  • Adaptar cada tarea gradualmente en función del deterioro de la enfermedad.
  • No proporcionar ayudas o apoyos que no necesiten por el tipo o fase de la enfermedad
  • Estimular y mantener capacidades conservadas del individuo.
  • Estimulación de aspectos cognitivos de la persona.
  • Simplificar al máximo las tareas para permitir la participación de la persona, dando si es necesario, instrucciones de forma oral para cada uno de los pasos.
  • Estimular el habla y cualquier comunicación con el exterior. Emitir enunciados sencillos, claros y audibles
  • Mantener orientación temporal, espacial y de persona.
  • Respetar intimidad y preferencias
  • Dar tiempos de tranquilidad y relajación tanto para el cuidador como para la persona con discapacidad.
  • Realizar actividad física adaptada tan frecuente como sea posible.
  • Buscar y realizar actividades de ocio y tiempo libre más motivadoras y participativas para el usuario.
  • Estar en contacto con asociaciones o centros para personas con discapacidad, que puedan proporcionar asesoramiento en las diferentes etapas.
  • Ser flexibles y pacientes.

Actividades de la Vida Diaria

Actividades de la Vida Diaria

La intervención a nivel funcional es uno de los pilares en el tratamiento no farmacológico de las de la EA y otras demencias, ya que está ligado al grado de dependencia y la necesidad de apoyo de otras personas o equipos adaptados. Estos últimos aspectos influyen de manera directa en la calidad de vida de la persona y la familia, y por tanto es el área primordial de intervención del terapeuta ocupacional. Las Actividades de la Vida Diaria (AVD), son todas aquellas tareas que el ser humano realiza de una forma cotidiana, y cuya no realización genera en mayor o menor medida un grado dependencia. Esta necesidad conlleva un gran impacto para la persona, a nivel socio-familiar y económico, debido a que la persona debe recibir asistencia de calidad ya sea en el hogar o en la institución.

Las actividades que realizamos todos los seres humanos se separan en tres grandes grupos:

  • AVD Básicas (AVDB): Son las referentes al autocuidado y movilidad. Como baño, higiene y aseo personal, continencia, vestido, alimentación, movilidad funcional (transferencias, transporte de objetos, deambulación) y uso de productos de apoyo.
  • AVD Instrumentales (AVDI): Son las que realizamos para interaccionar con nuestro entorno más inmediato. Son a menudo más complejas como las relacionadas con el cuidado de otros, movilidad en la comunidad (uso de transporte público), manejo de dinero, cuidado de la salud y manutención (toma de medicación), limpieza y cuidado del hogar, preparación de comida, ir de compras, entre otras.
  • AVD Avanzadas o Volitivas (AVDA): relacionadas con el trabajo y el tiempo libre, actividades prosociales y estilo de vida.

El terapeuta ocupacional debe evaluar y analizar el desempeño en las AVD conservadas en la persona con demencia para mantener el máximo grado de autonomía posible. Junto con el resto de profesionales del equipo interdisciplinar, se detectan los posibles déficits físicos, sensoriales, cognitivos, conductuales o sociales que están dificultando el desempeño independiente en cualquier AVD. Se interviene mediante el establecimiento de hábitos y rutinas, aquellas actividades automatizadas (sobre todo las básicas e instrumentales). En la EA la afectación principal es neurológica pero afecta también al resto de sistemas, teniendo presente la involución que conlleva esta enfermedad neurodegenerativa.

Analiza cada actividad valorando los distintos componentes de rendimiento y en qué grado pueden ser modificados, teniendo en cuenta la modificación ambiental, a la que tan sensibles son las personas con esta enfermedad. Considerando la interrelación entre las capacidades y habilidades individuales en la ejecución de las distintas actividades y las limitaciones que ocasionan los déficits. Interviene en la reducción o eliminación de barreras psíquicas, cognitivas, sociales, emocionales y físicas que interfieren en la realización de las ocupaciones diarias. Es fundamental establecer hábitos y rutinas diarias, aquellas actividades automatizadas (sobre todo básicas e instrumentales), e indicar los apoyos pertinentes para potenciar la funcionalidad de la persona. Se trabajan habilidades sociales y de interacción con la comunidad, en contextos lo más normalizados dentro de la institución y en contextos reales para que puedan generalizar y mantener las capacidades que poseen. Para ejemplificar se destaca el programa de cafetería, en el que los usuarios deben poner en juego sus capacidades para elegir lo que desean tomar, pedir y manejar el dinero.

Por tanto nuestra labor va encaminada a disminuir la evolución en el deterioro de las AVD y mejorar la calidad de vida del enfermo y de su familia. Para este fin se debe tener un enfoque holístico del individuo que permita abordar la compleja problemática de los enfermos con EA desde la esfera psíquica, física y social. Incluyendo el entorno como medio terapéutico y la actividad significativa basada en los valores e intereses de la persona, ya que todos estos factores actúan de una manera u otra sobre la realización de las AVD. Somos seres ocupacionales, pero la ocupación debe estar basada y centrada en nuestra historia de vida.

Pilar León Sáez

Departamento de Terapia Ocupacional

Asociación de Alzheimer “21 de Septiembre”

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